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Anorexígenos, un recurso peligroso para eliminar peso

El uso y abuso de derivados anfetamínicos para reducir el apetito puede tener consecuencias desastrosas para la salud, ya que estos preparados, que a veces se anuncian como “mágicos”, contienen sustancias peligrosas y además lo único que consiguen es un efecto “rebote” pues se recuperan los kilos perdidos a un ritmo vertiginoso.

A pesar de las advertencias de las autoridades sanitarias españolas, en muchos países se siguen consumiendo derivados anfetamínicos para reducir el apetito y, en consecuencia, para perder peso de una manera rápida. Sin embargo, es obligado recordar a las personas desinformadas que la ingesta de estos productos, descritos por nutricionistas y endrocrinólogos como anorexígenos, (Fármacos utilizados en el tratamiento de la Obesidad (sobrepeso). puede tener consecuencias muy graves para la salud.

En estos cócteles, a los que el catedrático español de Bioquímica en la universidad de Barcelona, M. Alemany, califica de “terribles” aparte de estar “preparados por desaprensivos”, se suelen mezclar las anfetaminas con otras drogas de amplio espectro y potencialmente peligrosas para el bienestar de quien los toma. Entre las sustancias dañinas desaconsejadas por las autoridades sanitarias en los distintos protocolos, y que a veces se venden como “fórmulas mágicas”, figuran las hormonas tiroideas y los diuréticos.

 

EFECTO “REBOTE”

Estos productos logran en la mayoría de los casos que quien las toma pierda peso en pocos días, aunque esos kilos se recuperan muy rápidamente en cuanto dejan de ingerirse las dichosas píldoras “mágicas”, por lo que a menudo se produce un efecto “rebote” que puede resultar devastador para el organismo, ya que se altera un equilibrio hormonal que luego resulta muy difícil de recuperar.

Son numerosos los países en los que se han dictado normas severas para retirar del mercado este tipo de productos, pero al no haber homogeneidad y como estas fórmulas mueven grandes cantidades de dinero, existen circuitos en distintos lugares del mundo donde laboratorios tanto legales como clandestinos fabrican los derivados anfetamínicos en cuestión. En EEUU, las autoridades de algunos estados han iniciado una lucha sin cuartel contra el tráfico ilegal de estas sustancias que, por otro lado, pueden provocar un comportamiento eufórico y violento entre sus consumidores.

Según un estudio reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de españa, el 43 por ciento de las farmacias y el 57 por ciento de los establecimientos no sanitarios ofrecen productos “inútiles” para adelgazar y dan “pocos consejos” para seguir una dieta saludable. La principal conclusión del estudio es que muchos de los profesionales que atienden los establecimientos no aportan buenos consejos en materia de sobrepeso.

Las autoridades sanitarias francesas han recomendado a las personas que tomaron ciertos productos para quitar el hambre, hasta su prohibición en 1997, que consulten al médico en caso de notar ahogos, problemas al realizar un esfuerzo físico o dolores en el pecho. La recomendación, que figura en un protocolo de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de Productos de Salud, advierte de que estos síntomas pueden “evocar una hipertensión arterial pulmonar”.

Un estudio de 2006, realizado por investigadores galos y publicado en una revista especializada estadounidense, revela que los productos “anorexígenos” de consumo más habitual en Francia, entre ellos “Isomeride” y “Ponderal”, pudieron causar las alteraciones en la salud descritas en el protocolo de las autoridades sanitarias incluso muchos años después de haberse interrumpido el tratamiento. Hasta que se prohibieron estos productos en el país, miles de personas, sobre todo mujeres, los tomaron durante períodos peligrosamente largos.

Recientemente, las autoridades aeroportuarias del aeródromo de Zurich (Suiza) intervinieron varios paquetes de anorexígenos que llegaron a ese país centroeuropeo procedentes de Brasil y cuyos destinatarios eran ciudadanos helvéticos que los habían adquirido por vía electrónica. La operación permitió comprobar que las dos terceras partes de los pedidos fueron realizados por mujeres y que el producto con mayor demanda fue el PEB One (prohibido en Suiza), cuya publicidad garantiza la pérdida del 300 por ciento más de peso y la quema del 350 por ciento más de calorías respecto a otros tratamientos para adelgazar. Sin embargo, las autoridades suizas indicaron que este inhibidor del apetito a partir del aumento de la secreción de hormonas tiroideas, presentaba “riesgos para la salud que pueden ocasionar incluso la muerte”.

Esta práctica de solicitar medicamentos a través de Internet es absolutamente desaconsejada por las normativas sanitarias más avanzadas. No obstante, antidepresivos, tranquilizantes, adelgazantes, antiinflamatorios, anticonceptivos hormonales y fármacos para la disfunción eréctil, son medicamentos muy solicitados por internautas desprevenidos a las “farmacias virtuales” no se precisa para hacerse con los medicamentos de la necesaria prescripción médica- con los riesgos que ello comporta. Los comprimidos se envían en muchos casos sin recipientes, sin prospecto o bien con éste escrito en idioma extranjero, sin información sobre la forma en que han sido almacenados estos productos y si esto ha podido afectar a sus propiedades.

 

SUSTANCIAS NATURALES

Existen potro otra parte diversas sustancias naturales con efectos anoréxicos demostrados que apenas afectan al equilibrio del organismo. El problema es que su utilidad práctica es muy limitada ya que se trata de productos que intervienen en el circuito de control del cerebro, o bien se utilizan solamente para pruebas experimentales de laboratorio.

Aunque se ha avanzado algo, los expertos consideran que los efectos limitados de estas sustancias naturales demuestran que estamos aún en una fase muy preliminar del conocimiento de aspectos tan complejos como la selección de alimentos, el ajuste de la masa energética ingerida y su adaptación a nuestras necesidades reales, así como los niveles de reservas y el contenido del tubo digestivo. Sabemos que hay sensores de los niveles de glucosa, de la dilatación del estómago e intestino, que informan al cerebro para establecer el control del apetito.

Hasta la fecha se sabe muy poco sin embargo de cómo se establece la comunicación entre el intestino y el cerebro para alertar sobre la falta de nutrientes esenciales y cómo se implementa esa información en la modulación del apetito. No obstante, hay una clara influencia en el centro de control del hambre de los otros centros que controlan el ritmo los ritmos de actividad y los hormonales, los niveles cerebrales superiores y las zonas en las que se almacenan los recuerdos referidos a la alimentación.

 

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